Charlas informativas sobre la escuela Waldorf de Alicante

Atención!!: La última charla-jornada de puertas abiertas cambia de día al viernes 28 de mayo de 2021. 18-19,30 h

Abrimos nuestras puertas con el ánimo de ofrecer lo más bello que tenemos: una mirada enamorada al niño y a sus procesos, y un deseo de acompañarlos respetuosamente para ayudar a florecer al ser humano.

Si quieres conocer la escuela Waldorf Alicante, te proponemos una serie de encuentros  on line para contarte algo sobre ella y satisfacer tus dudas e inquietudes.

Para poder organizarnos mejor, puedes inscribirte a la charla mandando un correo electrónico a: Info@waldorfalicante.com

Pero si por alguna razón llegas a última hora, no te preocupes, también puedes acceder directamente.

Puedes pulsar en los siguientes enlaces para acceder a la página de acceso a la charla vía zoom.

https://zoom.us/j/99025471452?pwd=NnB0M2VWZ3lWeVhvNS9aZE81WFM5dz09

ID de reunión: 990 2547 1452
Código de acceso: 442221

El espacio estará acompañado por docentes especializados en las áreas de jardín de infancia, infantil, primaria y secundaria.

Nos visitan las rapaces…

En la mañana del viernes visitaron la escuela un montón de ves rapaces. El arte de la cetrería, como oficio ancestral, nos desveló curiosidades sobre estos silenciosas y atentas aves de mirada aguda y garras afiladas. El evento sirvió para que los niños se lanzaran a investigar sobre las rapaces y a dibujarlas. Un evento emocionante!!!

 

Domingo de labor. El valor de la colaboración.

Este domingo, algunos valientes han luchado contra el inclemente sol poniendo su esfuerzo en que la escuela luzca bonita. Durante esta semana, han sido otros, de una u otra forma. Es un hándicap para la comunidad en éste momento, que allí donde el individualismo y la escasez de tiempo hacen bandera, sumiendo a los sujetos en sus asuntos privados, pueda seguir vivo el espíritu colaborativo y comunitario que ayuda a construir grandes cosas. Por si fuera poco, los tiempos del virus no hacen más que cortar esos lazos y aislarnos en una intimidad que corre el riesgo de empobrecer. Aún así, es necesario que el espíritu de grupo siga latiendo ante la incertidumbre y el malestar porque solo en grupo se dan salidas creativas y esfuerzos compartidos para afrontar las dificultades.

Sigamos adelante, con mascarillas, con distancias y lo que haga falta… que aún nos quedarán los ojos para mirarnos de soslayo y saber que podemos contar con que aquel que está a mi lado rema en la misma dirección. Y si me fallan las piernas… y el aliento escasea… «poder contar contigo camarada»… con tu hombro, con tus palabras o a veces sólo con tu presencia.

Transmitamos a nuestros hijos que en conjunto se pueden hacer grandes cosas, que allí donde yo no llego puede ayudarme el otro, que servir a la comunidad no es un acto que nos desmerece sino que nos da valor como humanos.

Buen domingo.

 

Un regalo para toda la vida

Desde que me quedé embarazada, tenía muy claro que quería una educación diferente para mi hija Sara.

Durante mis años en la universidad había impartido clases particulares de apoyo a estudiantes de todas las edad y había observado algo que me preocupaba mucho.

En algún momento todos los niños pierde por completo el interés por aprender. Viven su paso por la escuela como una auténtica tortura, una obligación que tienen que aceptar porque no tienen otra opción. Yo no quería eso para mi hija.

Aprender no puede ser ni una obligación, ni una tortura. Por eso desde muy pronto busqué colegios con metodologías activas para Sara. En Madrid estuvo en la escuela Ideo. Ella estaba encantada, porque en aquella escuela, los niños eran protagonistas de su propio aprendizaje.

Ella siempre ha ido muy feliz al colegio. Le encantaba aprender, tenía una curiosidad innata y no paraba de preguntar y de contarnos en casa todas las cosas que había aprendido en el colegio. Sin embargo cuando llegamos a Alicante, las cosas cambiaron.

Nada más llegar a Alicante, buscamos un colegio con metodologías activas y la matriculamos en uno que nos convenció, en principio. Pero al poco tiempo nos dimos cuenta de que no era lo que parecía.

En pocas semanas nos encontramos con montañas de deberes, de materias que a mi hija no le interesaban en absoluto.

Un montón de exámenes y mucha competitividad, ¡En 3º de primaria!

Mi hija empezó a decirme que no quería ir más al cole, y entonces tomé la decisión de sacarla de allí lo antes posible. 

Seguía siendo un colegio como tantos otros, en los que se considera a los niños meros contenedores de información. Donde los contenidos son el centro de la enseñanza y donde no se tiene en cuenta el interés ni la motivación del niño, ni su evolución individual, ni su desarrollo y su momento vital.

Busque las opciones en Alicante, y la verdad es que las posibilidades son bastante reducidas.

Por fin encontré la Escuela Waldorf y me enamoré. Bueno, nos enamoramos.

En primer lugar del entorno, en plena naturaleza, rodeado de flores, con un huerto cultivado por los propios alumnos.

Después nos enamoramos de la metodología. Una enseñanza marcada por el respeto con mayúsculas.

Respeto por el niño como ser humano completo e íntegro.

Respeto por su evolución física, psíquica y emocional.

Respeto por su individualidad.

Respeto por sus intereses y sus motivaciones.

En Waldorf encontré una educación que comprende la esencia y la naturaleza del niño y se adapta a él. 

Una enseñanza en la que se aprende con el cuerpo completo, con todos los sentidos y no solo con la mente.

Una educación en movimiento, desde la experiencia y la vivencia.

Tocando, experimentando, comprendiendo, cantando, saltando, jugando, dibujando, tejiendo, cultivando, escribiendo…

Nos enamoramos de los valores que se promueven en la escuela, de cómo se marcan los límites y del amor que envuelve cada acto.

Nos enamoramos también de una belleza que lo impregna todo.

Los cuadernos de los niños, las aulas, las mesas de estación, todo el material que se usa es precioso.

Mi hija Sara está encantada. Adora su colegio, y siente un gran interés por aprender más y más. De hecho, se siente orgullosa de todo lo que hace en la escuela y de todo lo que aprende.

Es algo que veo en la mayoría de sus compañeros. Los niños Waldorf son diferentes. Es algo que se nota en el trato con ellos. Son niños seguros de sí mismos y muy respetuosos.

Y hablo de respeto, no solo de ellos hacia los demás, sino hacia sí mismos. Comprenden dónde está el límite y también ponen sus propios límites. Respetan y se saben hacer respetar. Y esto en mi opinión, es muy importante en la vida.

La escuela Waldorf Alicante forma parte de nuestras vidas y de nuestra familia.

Y sinceramente creo, que es el mejor regalo que le podemos hacer a nuestra hija Sara. 

Un regalo para toda la vida.

Por eso, si vives en Alicante y quieres conocer la escuela Waldorf, te recomiendo que vengas a las:

Jornada de puertas abiertas online.

Sábado, 23 de mayo a las 17h.

Es necesario reservar plaza en la siguiente web:

Adéntrate en la experiencia Waldorf.

Olimpiadas Waldorf

Hay vivencias que te acompañan toda la vida…

Los 10-11 años son el corazón de la infancia, un periodo de armonía previo a la llegada de la adolescencia. En las escuelas Waldorf se acompaña con la inmersión en el mundo de la Grecia clásica, su mitología, su ciencia, su arte, Homero, Sócrates, Alejandro Magno… Durante todo  el curso esas imágenes nos acompañan en narraciones, obras de teatro, canciones, versos… 

La parte final de este recorrido es un encuentro de los 5º cursos de primaria de escuelas Waldorf de España y Portugal en Ampurias, para participar en unas Olimpiadas en el escenario mágico de las ruinas de una ciudad, primero griega y luego romana. Los atletas se prueban en salto, carrera, lucha, jabalina y disco, no para quedar primeros, sino en búsqueda en  sus gestos de los ideales de Belleza, Verdad y Fuerza, no para superar a los demás ni para buscar el mejor resultado, sino para encontrarse en el proceso de dar lo mejor de sí.

Los restos en piedra del anfiteatro y la palestra de la antigua Emporiae son testigo de las vivencias de estos niños y niñas, vestidos con sus túnicas, representando a Esparta, Atenas, Delfos, Eleusis o Tebas. Las ruinas son testigo del resurgir del ideal heleno en ellos, en esas experiencias puras de sí mismos, de su fuerza, de su armonía, de su perfección… se ve en el brillo de sus ojos, en la determinación de su mirada, en la fluidez y rapidez acciones, en la pasión de sus movimientos… Todos han alcanzado la perfección en algún momento, se llevan grabado en su alma el recuerdo de ese salto que dieron, de cómo su compañera logró lanzar la jabalina como nunca, de cómo su compañero consiguió acabar la prueba de maratón y se abrazaron a él en la meta…

Vuelven como vencedores, pero sin vencidos, vencedores de sí mismos, enriquecidos y transformados por la experiencia de Belleza, Verdad y Fuerza, por la vivencia auténtica de ellos mismos y sus compañeros en un viaje inolvidable, fruto de vivencias pasadas y semilla de otras que están por llegar.

Juan Luis Alegría Ibáñez. Escuela Waldorf Alicante. IIP Dharma College Alicante.

Trabajo de taller en la educación waldorf

Modelado, talla de madera, trabajo con piedra de talco, y trabajo con cobre

En las escuelas Waldorf se otorga un papel importante a las asignaturas de trabajo manual y artesanía dentro del conjunto de la enseñanza en su totalidad. Ello se basa en el principio de que estas actividades, en el fondo, desarrollan también capacidades que ayudan a estructurar su pensar: “ aquel que sabe mover correctamente sus dedos tiene también ideas y pensamientos flexibles, y puede penetrar en la esencia de las cosas”.

Así pues las actividades manuales preparan al hombre para poner en acción su voluntad hasta el pensar.

Entre las actividades que se trabajan en la escuela Waldorf están: el modelado con barro, la talla de madera, el trabajo con piedra de talco, y el trabajo con cobre.

Profundas experiencias interiores reciben los niños a través de la realización de los trabajos en estos talleres: expectación, decepción, ira, resignación, meditación, sorpresa, nuevas esperanzas, nuevos esfuerzos de voluntad, gozo intenso en la actividad creadora.

Pero la participación emotiva no permanece sólo en el plano psíquico, sino que penetra hasta lo físico, hasta los dedos, participando plenamente tanto el cuerpo como el alma.