25 Mar 2020 | Educación, Uncategorized
Corros:
Miña, miña, MIñero.
Miña, miña, miñero
Trola, trola, trolero
Una, dos y tres, La vuelta al revés,
Molinillo adelante, molinillo atrás
Aquí ya no hay nadie, dime dónde estás
Cucuuuuuuu……tras!
Cigüeña cojita.
Volando, volando
Vuelan las cigüeñas
Y van regresando
De lejanas tierras.
La blanca cigüeña
Con su pico, pico
Van buscando leña
Para hacer su nido
Muy alto en la torre
Vuela la cigüeña
Junto a sus polluelos
Que pronto la esperan.
Cigüeña cojita
Pico colorado
Una patita se le ha quebrado
Por eso camina
Con mucho cuidado
Con un pie en el suelo
Y el otro levantado.
Canciones de rutina diaria:
El sol por la mañana.
Y el sol por la mañana, nos viene a saludar
Sal, sal de tu casita, que vamos a empezar
Buenos días.
Los zapatos de papá.
Los zapatos de papá
Son grandes y pesados
Y al andar sonando van
Plom, plom, plom.
Los zapatos de mamá
Son altos y con zancos
Y al andar sonando van
Clon, clon, clon.
Y los niños chicos
Con piernas muy cortitas
Corren tras papá y mamá
Tiki, tiki, tiki, tiki, ta.
Y los niños chicos
Con piernas muy cortitas
Corren tras papá y mamá
Tiki, tiki, tiki, tiki, ta.
Pin pon es un muñeco.
Pin pon es un muñeco
muy guapo y de cartón.
Se lava la carita
con agua y con jabón.
Pin pon siempre se peina
con peine de marfil,
y aunque se da tirones
no llora ni hace así.
Pin pon dame la mano
con un fuerte apretón
que quiero ser tu amigo
pin pon pin pon pin pon.
Pin pon es un muñeco
muy guapo y de cartón.
Se lava la carita
con agua y con jabón.
Escucha el viento nocturno
Escucha el viento nocturno, tras las montañas cansadas.
Duermen los pajaritos y los pequeños enanos
Buscan una casita, en las raíces del bosque.
Duerme tras la jornada, en su caliente morada.
Suavecito, ligerito, mece el viento las ramas.
Y una nube baja y sube, arrulla el pájaro contento.
Somos enanitos
Somos enanitos muy diligentes
Somos enanitos muy inteligentes
Callados sin prisa vamos a ver
Si alguna cosa hay que recoger
Guardamos las cosas en su lugar
Para que hasta mañana puedan descansar.
El sol quiere dormir.
El sol quiere dormir.
Las estrellas lucir.
Y el pájaro desde la rama,
Pía ya desde su cama.
Vamos a dormir, nos vamos a dormir.
Los pollitos.
Los pollitos dicen, pío, pío, pío
Cuando tienen hambre,
Cuando tienen frío.
La gallina busca el maíz y el trigo
Les da la comida y les presta abrigo.
Juegos de dedos:
Tierra, estos tus frutos nos dio.
Soool, esto tu luz maduro
Tierra, estos tus frutos nos dio.
Sol y Tierra bien amados
Nunca seréis olvidados.
Qué aproveche, qué aproveche,
Enjoy your meal, enjoy your meal
Guten appetiiiit i bon profiiiit!
Un niño subió a un árbol.
Un niño a un árbol subió
Cual si fuera una escalera
Al más alto ramaje trepó
Donde nadie lo viera
De rama rama saltó
Donde un nido
De repente que crujido
Que resbalón,
Cataplún, se cayó.
Pero creeis que allí se quedó
No, no, no, corriendo otra vez se subió.
Una mariquita subió brizna de hierba.
Una mariquita corre, corre, corre, corre y trepa, trepa, trepa, trepa por la hierbecita hasta su casita. Fuerte a la punta se aferra cuando el viento soplón llega. Sopló y sopló (fff) y la mariquita al suelo se cayó. –“Pensáis que lloró o se lamentó”. –“No, no, no”. Miró una nube, se puso en píe y corriendo, corriendo, corriendo y trepando, trepando, trepando, otra vez a la hierbecita sube. De nuevo viene el viento soplón y sopló y sopló (fff), pero esta vez la mariquita al suelo no se cayó y cuando ella quiso se fue volando a otra flor.
Muchas gracias.
Muchas gracias por este desayuno,
Tan bueno y tan rico.
Thank you for the meal.
Hoy va a apagar la velita
una personita
que lleva hoy…
(una camiseta de color… tal)
20 Mar 2020 | Antroposofía, Noticias
Los maestros de maternal y de infantil, de la escuela Waldorf de Alicante, hemos querido hacer las recomendaciones y acompañamiento, para estos días donde todos tenemos que permanecer en casa, de un modo más creativo, entretenido y acorde con nuestra escuela; y para eso, nos hemos inspirado en unos duendecillos. Estos duendes nos acompañarán cada semana a través de un cuento y cada cuento, además de ser sanador por la conciencia que se ha puesto en su creación, nos dará las pautas necesarias para que podamos estar más organizados, tengamos más recursos y llevemos la pedagogía Waldorf a nuestro hogar y a nuestro hacer.
Con respecto a estos cuentos, son para vosotros papás y mamás. Os recomendamos no poner la grabación a los niños. Nosotros, los duendes acompañantes, ahora tenemos que trasladaros todos nuestros conocimientos a vosotros, duendes protectores. Nuestros duendes valientes y diligentes necesitan que todo lo que acontece en el día esté preparado con amor y anticipación, necesitan, sobre todo, ritmo.
Esperamos que podáis disfrutar todos y que os ayude.
Materiales:
A continuación incluimos los audios de los corros, canciones, juegos de dedos, etc.
Para poder acceder a la letra pulsa en el botón:
Acceder a las letrasCorros:
Audios:
- El sol por la mañana.
- Los zapatos de papá.
- Pin y pon es un muñeco.
- Somos enanitos.
- Los pollitos.
- Tierra, estos tus frutos nos dio.
- Muchas gracias.
- Escucha el viento nocturno
- El sol quiere dormir.
Vídeos:
Juegos de dedos:
Cuentos:
MADRE TIERRA Y LOS NIÑOS RAÍCES
Todo el largo invierno, los niños raíces duermen bajo tierra. “Despertad pequeños, ya es hora; muy pronto será primavera”. Y todos se estiran, se frotan los ojos, y se peinan su pelo enredado con sus dedos.
Ahora todos juntos y con prisa tejen sus propios vestidos: aguja, tijeras, dedal y alfileres; ya casi están listos.
Luego, una a uno, los niños raíces a la Madre Tierra llevan sus vestidos. Y todos en fila muestran el trabajo hecho. Ella, uno tras otro, los repasa y mira. Les dice sonriendo: “vestiros aprisa”.
Los niños raíces, los que son más mayores, no han olvidado cuál es su tarea. Cogen las esponjas, los cepillos, los pinceles, y venga escarabajos, vamos mariquitas ¡hay mucho que hacer!, y todos se ponen manos a la obra.
Al fin en los campos se va acercando la primavera, y como una cinta de muchos colores van saliendo juntos al mundo, y cantan las flores, los insectos y las pequeñas hierbas.
En el espeso bosque verás florecer al lirio del valle. El más juguetón de todos los niños sorprenderá a un caracol y a una bonita violeta escondiéndose detrás de un gran árbol.
Todo el día juegan en el arroyo con los no me olvides, y como una reina, la pequeña flor del lirio de agua, se deja mecer en la orilla por los niños.
En los verdes prados, junto a los trigales, juega de la mano la hierba, la flor y el insecto, ¡Ay, cuánta alegría! ¡Ya se acerca la primavera!.
Cuando llegue de nuevo el otoño, con el viento y la tormenta, regresarán a casa donde les recibirá su madre diciéndoles: “Ahora pequeños, iros a la cama y dormiros hasta el año que viene”.
CUENTO “LOS TRES CABRITILLOS”
(adaptado Eva para maternal)
Erase una vez tres cabritillos. Los tres eran hermanos y todos los días salían de paseo a buscar hierba verde y fresca. Para llegar hasta el prado donde poder pastar, tenían que cruzar por un gran puente hecho de piedra, por el que pasaba un revoltoso riachuelo y en el que vivía un ogro. Un ogro que tenía la barriga tan gorda como una cacerola y una nariz tan larga como un bastón.
El primero en cruzar fue el cabritillo pequeño:
Tripi, tripi, tripi, tripi resonaban sus pezuñas cuando al ogro despertó:
-¿Quién por el puente pasa que me lo voy a meter en la panza?
-Soy el cabritillo pequeño que voy a beber agua y comer hierba fresca de las praderas
– Pues te tengo que comer para cenar
– No, no, no, no me comas ogro. Por detrás de mí viene mi hermano menor. Puedes comértelo a él que es un poquito mayor.
-Está bien te dejaré pasar.
El ogro se retiró y el cabritillo su camino continuó.
Tripi, tripi, tripi, tripi
Viene el cabritillo mediano.
Trapa, trapa, trapa, trapa, resonaban sus pezuñas cuando al ogro despertó:
-¿Quién por el puente pasa que me lo voy a meter en la panza?
-Soy yo, el cabritillo mediano que voy a beber agua y comer hierba fresca de las praderas
– Pues te tengo que comer para cenar
– No, no, no, no me comas ogro. Por detrás de mí viene mi hermano mayor. Puedes comértelo a él que es más grande.
-Está bien te dejaré pasar.
El ogro se retiró y el cabritillo su camino continuó.
Trapa, trapa, trapa, trapa
Llega entonces el cabritillo mayor.
Tropo, tropo, tropo, tropo, resonaban sus pezuñas cuando al ogro despertó:
-¿Quién por el puente pasa que me lo voy a meter en la panza?
-Soy el cabritillo mayor que voy a beber agua y comer hierba fresca de las praderas
– Pues te tengo que comer para cenar
– Ya te guardarán. Con su fuerte cornamenta un golpe le embistió y éste rodó , rodó y rodó y el cabritillo su camino continuó.
Tropo, tropo, tropo, tropo
Los tres hermanos pastaron hierba verde y fresca y al llegar la noche se volvieron a su hogar.
Tripi, tripi, tripi, tripi
Trapa, trapa, trapa, trapa
Tropo, tropo, tropo, tropo
LOS DUENDES VALIENTES Y DILIGENTES ESCUELA WALDORF DE ALICANTE
Había una vez unos duendecillos valientes y traviesos a los que les encantaba jugar en el bosque. Casi todos los días corrían sin parar por sus pedregosos caminos. Unos trepaban árboles, otros se entretenían buscando bichitos y otros tantos elaboraban preciosas colecciones con pequeños tesoros.
A los duendes les encantaba el brillante sol que iluminaba casi todos sus días, les daba fuerza y energía. Pero, de repente, una mañana casi primaveral, se presentó el Duende Guardián y mandó a todos los duendecillos a sus casas, pero solo por un tiempo. No podrían salir de sus hogares hasta que no descubrieran cual era el gran tesoro de sus vidas. Así que obedecieron. Algunos con inquietud, pero la mayoría con alegría, pues tenían que resolver un gran enigma y con certeza sabían que, si se unían entre todos, lo podían conseguir.
Al día siguiente de la gran e inesperada visita, los duendecillos comienzan una nueva rutina. Pocos tienen que madrugar y además hay tiempo para los desperezos, las risas y los bostezos. Sus duendes protectores abren las ventanas y dan paso a los rayos de luz que despierten a los pequeños con una suave caricia.
Una vez en pie, los duendecillos tienen que hacer sus tareas
“Somos duendes valientes y diligentes. Nos gusta cantar, reír y danzar, pero sobretodo nos gusta trabajar”
Así que dispuestos, se visten y se ponen sus zapatitos de terminación enroscada y puntiaguda. Pliegan bien las hojitas donde duermen durante la noche y echan su ropa sucia a lavar ¡Si esto lo hacen solos habrán conseguido un gran logro!
Lo siguiente es preparar un sano desayuno con los duendes protectores. Pero los duendes valientes no pueden olvidar que, previamente, sus manos han de frotar con fresca agua del manantial.
Y ahora sí, en el lugar adecuado, los pequeños duendecillos tienen un reino único que solo es de ellos, donde guardan ordenados sus más preciados tesoros. No son muchos, pero todos son mágicos porque, manejándolos con sus manos, les hacen entrar en un mundo de fantasía, de imágenes únicas y creativas, de diversión, de entretenimiento… Es el momento de jugar, de reír, de disfrutar
Pero, ¡atención! después de este momento, el desorden se ha apoderado de su reino. Toca arreglar este alboroto, sin excusa y de buen ánimo.
“Somos duendes valientes y diligentes. Nos gusta cantar, reír y danzar, pero sobretodo nos gusta trabajar”
Duendes protectores, preparar pronto el ambiente, pues llega el momento de despejar un poco la mente.: Manos llenas de pintura, otros días de masa de pan, otros de cera de abeja… la cuestión es no parar.
De nuevo limpian sus manos en el agua fresca de aquel manantial y sin dudarlo dos veces se ponen todos a bailar. Esta es la ronda que siempre les hace vibrar.
Llegó el momento del almuerzo y en la mesa está todo listo. Los duendes con sus culetes, pronto encuentran su sitio. Ya bien sentados y antes de comenzar, siguiendo la voz del duende protector y prestando mucha atención, activan sus deditos y con ello su imitación.

La velita está encendida, ya no os debéis levantar y entonando vuestras voces, una bonita oración sonará. Y, por fin, ¡ahora sí! ¡Bon profit!”.
Los duendes apagan la vela, justo al terminar, pero un poquito antes las gracias deben de dar. Estos pequeños valientes ya quieren ir a jugar, y les decimos con mimo, primero la mesa hay que quitar.
“Somos duendes valientes y diligentes. Nos gusta cantar, reír y danzar, pero sobretodo nos gusta trabajar”
Acabado este cometido, los duendecillos vuelven a su gran desafío ¿Os habíais olvidado que tenían que adivinar cuál es nuestra mayor fortuna: ¿piedras preciosas, joyas, oro o quizás un animal? Toca pensar un poco y ponerse a correr, a danzar, a brincar, a trepar. A cualquier juego que permita a estos valientes mover todo, todo su cuerpo. Da igual si no hay un jardín, o un pequeño balcón, siempre podéis adaptar un trocito del salón.
– ¡Nosotros solitos!, pronuncian con decisión. Pues nuestros queridos duendes quieren recoger el salón.
“Somos duendes valientes y diligentes. Nos gusta cantar, reír y danzar, pero sobretodo nos gusta trabajar”
Corriendo van a asearse, al escuchar la canción, que suave y bien entonada, canta el duende protector.
Ponen la mesa con ganas, pues es una tarea más, de estas que tanto les gustan y que les hace disfrutar. La hora de la comida es mágica, no se puede dudar, pues siempre comen unidos todos los de este lugar.
Es momento de descansar y así los ojos poder relajar, pero antes hay que lavar esos dientes. – “Mira duende valiente como lo hace el mayor, pues hay que aprender siempre prestando mucha atención”.
Los pequeños duendecillos juegan al despertar y en un ratito pequeño ya piden poder merendar.
Llega la hora del baño y todo se empieza a parar, el ambiente es más calmado y empieza a reinar la paz.
Después de una cena ligera, quieren lavarse los dientes, pues es lo que corresponde si eres un duende valiente.
Llega el mejor momento, la hora de ir a dormir. Los duendes protectores un cuento cortito os van a narrar para que vuestros sueños sean de amor y paz. Los angelitos, aunque no los veáis también están. Cerrar los ojitos, escuchar, sentir, respirar y soñar.
La noche pone su acento y nos regala un encuentro. No lo podemos ver, pero todo proviene de ahí, si duermes profundamente al despertar te aseguro que la respuesta que buscas te vendrá como un susurro.
FDO: Los duendes acompañantes

12 Feb 2020 | Uncategorized
En el mes de febrero se celebra en la escuela la fiesta de La Candelaria, que nos trae el comienzo del despertar de la naturaleza y bellas canciones que nos recuerdan que la primavera ya no está tan lejos.
“El sol se levanta
la tierra despierta
los pájaros en el bosque
comienzan a despertar
y cantan una melodía
que ya no puedo recordar”
Desde el Solsticio de verano en la fiesta de San Juan y pasando por la fiesta de San Miguel y la fiesta del Farol, cuya luz interior alumbra durante la oscuridad que nos trae el otoño y el invierno, el día 2 de febrero se celebra la fiesta de la Candelaria, momento en el cual el sol comienza de nuevo a recuperar su fuerza para calentar la tierra y por ello los días van haciéndose más largos y las semillas germinan en el interior de la tierra. Es el mes en el que despierta la fertilidad en la Naturaleza y la luz interior va a ir creciendo entonces hasta el equinoccio de primavera.
Esta luz interior está simbolizada por las velas que los niños y niñas de tercera clase de primaria han elaborado y que han lucido en las aulas de maternal, infantil y primaria esta semana.
