Domingo de labor. El valor de la colaboración.

Este domingo, algunos valientes han luchado contra el inclemente sol poniendo su esfuerzo en que la escuela luzca bonita. Durante esta semana, han sido otros, de una u otra forma. Es un hándicap para la comunidad en éste momento, que allí donde el individualismo y la escasez de tiempo hacen bandera, sumiendo a los sujetos en sus asuntos privados, pueda seguir vivo el espíritu colaborativo y comunitario que ayuda a construir grandes cosas. Por si fuera poco, los tiempos del virus no hacen más que cortar esos lazos y aislarnos en una intimidad que corre el riesgo de empobrecer. Aún así, es necesario que el espíritu de grupo siga latiendo ante la incertidumbre y el malestar porque solo en grupo se dan salidas creativas y esfuerzos compartidos para afrontar las dificultades.

Sigamos adelante, con mascarillas, con distancias y lo que haga falta… que aún nos quedarán los ojos para mirarnos de soslayo y saber que podemos contar con que aquel que está a mi lado rema en la misma dirección. Y si me fallan las piernas… y el aliento escasea… «poder contar contigo camarada»… con tu hombro, con tus palabras o a veces sólo con tu presencia.

Transmitamos a nuestros hijos que en conjunto se pueden hacer grandes cosas, que allí donde yo no llego puede ayudarme el otro, que servir a la comunidad no es un acto que nos desmerece sino que nos da valor como humanos.

Buen domingo.

 

Hay algo más…

«Las pasiones humanas son un misterio, los que no las han vivido no pueden comprenderlas y los que las han vivido no pueden explicarlas»
La Historia Interminable. Michael Ende.

Algo así me ocurre cuando me preguntan por la Escuela Waldorf, me cuesta explicar lo que allí se vive. Podría contar la gran coherencia de los contenidos y su ajuste con lo que el ser humano necesita. Podría hablar de la profundidad con que se trabajan las asignaturas y las destrezas que los niños adquieren. También de la sensación de familiaridad que uno tiene allí, convirtiéndose la Escuela en un segundo hogar. Pero hay algo más que eso, hay algo que no puedo explicar, es una sensación de que esta pedagogía ofrece al niño lo que realmente necesita y que permite que florezcan sus cualidades y características individuales. (más…)

Semana de labor. Inicio de curso 2020/2021

En éste extraño inicio de curso, los padres y maestros de la escuela Waldorf de Alicante no hemos perdido ni un poco de ilusión a la hora de preparar nuestra querida escuela para recibir a los pequeños. Dejamos constancia del amor y la dedicación con la que la tarea nos une en estos momentos de labor.

 

La cocina y el comedor de la escuela

En la escuela Waldorf de Alicante se busca dar un servicio de comedor a los padres y madres que lo necesiten, el cual promueve los buenos hábitos en la mesa, así como pretende ser una continuación del trabajo realizado en las aulas durante el día escolar con personas que trabajan y tienen conocimiento e implicación en la pedagogía Waldorf.

Como cocinero de la escuela elaboro y cocino un menú “ovolactovegetariano”, es decir, un menú en el que se excluye el consumo de carne y pescado, pero sí se admite el consumo de huevos y lácteos (incluyendo sus derivados), así como cereales, legumbres, frutas y verduras, semillas, frutos secos y aceites. Se respeta un aporte nutricional equilibrado sustituyendo las proteínas de origen animal por las proteínas de origen vegetal (legumbres, cereales, huevos o lácteos).

Con respecto a los productos utilizados para la elaboración de los menús diarios concretar que además de tener certificado ecológico y biodinámico son productos de temporada y cercanía. Por lo que el servicio de abastecimiento de productos es proporcionado por medio de productores y asociaciones locales.

El menú se compone de 5 semanas con diferentes menús diarios, con el fin de que vayan rotando de forma que no se repitan con demasiada asiduidad. Este menú se elabora de acuerdo a las diferentes estaciones del año (otoño, invierno, primavera y verano), según va avanzando el curso y las diferentes estaciones va cambiando el menú empezando por “otoño” (al inicio escolar) y finalizando por “verano” (en la escuela de verano). Por poner un ejemplo, en el menú de “invierno” se elaboran más platos de cuchara, y en el menú de “verano” más platos fríos como ensaladas, etc.

En todo momento se tienen en cuenta los diferentes tipos de alérgenos e intolerancias que puedan tener los niños, por lo que se adecúa el menú según la alergia o intolerancia (huevos, legumbres, frutos secos, cereales, …) y se mantiene el protocolo de buenas prácticas a la hora de la manipulación de los alimentos.

También se tiene en cuenta a la hora de realizar los menús el hecho de que haya diferentes grupos de niños (maternal, infantil, primaria), adecuando por ello el menú según las edades.

 

A nivel personal trabajar y cocinar en la escuela me proporciona una gran satisfacción sobretodo el hecho de ver como tu trabajo alimenta y hace felices a los niños, y que ellos mismos se preocupan de hacértelo ver. He trabajado como cocinero en otras escuelas y colegios y ni de lejos se siente la cercanía que te aportan tanto los niños como los propios compañeros de la escuela. Siento que esta escuela es como una gran familia, donde nos conocemos prácticamente todos (padres, madres y trabajadores de la escuela) y donde colaboramos entre todos trabajando por un objetivo común, la educación de los niños.

El comedor de la escuela

El comedor de la escuela:

<iframe width=»750″ height=»422″ src=»https://www.youtube.com/embed/uIihn9anf-0″ frameborder=»0″ allow=»accelerometer; autoplay; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture» allowfullscreen></iframe>

Domingo de labor

Algunas veces al año, las familias nos reunimos para colaborar juntos en las tareas de reparación y mejora de la escuela. Es un momento de compartir, de reír y poner el esfuerzo en una misma dirección. Y al final… comemos juntos…