Manuales en la escuela Waldorf

PRIMERA CLASE 

Los niños necesitan en esta nueva etapa una concentración y un reposo mayor para realizar todos los procesos de aprendizaje. 

El tejido de punto, les ayuda a ir lográndolo paulatinamente. Las agujas, las lanas, los puntos uno al lado del otro, la tensión necesaria para sujetar las agujas y lograr que el tejido ocurra requiere mayor precisión en la motricidad fina y demás coordinación entre ambas manos.

El tejido como un masaje, sólo sale bien cuando se ha logrado un estado de tranquilidad interior y exterior y, un estar presente en la tarea que permite que las acciones realizadas ocurran coordinadamente, por eso les ayuda a concentrarse y centrarse. Esta tarea es transferida al trabajo intelectivo en las  horas principales, para leer, escribir etc.

Utilizamos las imágenes para presentar la lana, a través de la narración. Durante las primeras semanas los niños lavan los vellones, los cardan, tiñen e hilan. Con estas hebras hacen anillos, pulseras, collares.  Siempre objetos útiles y bellos. Antes de introducir las agujas, aprenden a tejer con los dedos  largas bufandas, de esta manera independizan sus dedos.

Las agujas serán una prolongación de sus manos y es una herramienta que ellos preparan, las lijan, se les saca punta, se frotan con un vellón para dejarlas muy suaves y se les coloca una bolita para que no se salga el tejido.

Cada parte del proceso está acompañado de una imagen que les ayuda a interiorizar la tarea de una manera natural, por ejemplo: 

“ Pedro el pastor de ovejas, coge su callado, entra por la puerta, coge una oveja y la lleva al corral”

Se parte de una imagen general para todo el grupo pero luego el trabajo es con cada niño individualmente.

Lo primero que aprenden es a realizar el nudo corredizo y  el primer punto es el “bobo”, tejen un cuadrado con diez puntos para realizar una gallina, una liebre etc. 

Cada etapa es cuidada y el cómo se entregan las labores realizadas también, es un momento muy importante en el proceso que vive el niño, ese reconocimiento a su esfuerzo debe de ser especial.

Como ya mencionamos en la anterior entrada, la segunda propuesta es realizar la funda para su flauta. Los colores oscuros van debajo a medida que vamos ascendiendo los colores van siendo más claros.

Ya vimos un ejemplo de  poema de inicio de labor y ahora os dejo otro que utilizamos para finalizar la tarea, ellos saben que después del poema van a guardar sus material en su bolsita. 

Damos las gracias

Aquí reunidos

Por hacer con nuestras manos

Cosas bellas y útiles

Con estas preciosas tareas lo dejamos para continuar con la siguiente entrada que nos abrirá la puerta a Segunda Clase.

 

 

Fiesta del farol

El invierno llega y el farol ilumina el camino de recogimiento hacia el interior:

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Día de la liebre de Pascua

Los niños esperan con gran alegría a la liebre de Pascua… una fiesta emocionante…

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Día de los oficios

El dia de los oficios es una fiesta muy hermosa, donde los niños se vistes acordes con la labor a la que se dedicarán: lavander@s, cociner@s, panader@s, carpinter@s, etc.

La primera vez…

Hace ya 8 años de nuestra primera vez. Y las primeras veces, ya se sabe, no se olvidan. 

Al igual que el primer beso, recuerdo aquella mañana soleada de mayo, cuando con su delantal, nos recibió una de las maestras de infantil para entrevistarnos.

Nos contó muchas cosas sobre la escuela, de las que ahora no podría recordar ni una sola. Lo que sí recuerdo es un gesto que para mí fue suficiente, un gesto que todavía me emociona al rememorar. 

Sentados al sol, charlábamos sobre la pedagogía y sobre el funcionamiento de la escuela, cuando de repente, un niño que se había caído al suelo llegó llorando. Ella no dijo nada, sólo le ofreció su regazo. El niño apoyó su cabecita mientras ella le acariciaba los cabellos. Ni una sola palabra. El niño debió de encontrar sosiego, y cuando tuvo suficiente, también sin mediar palabra, marchó de nuevo a lo suyo. 

Es ahí cuando lo tuve claro. Era algo que iba más allá de las palabras, que venía de la mano de la calidez, del acogimiento y de la confianza. ¿En qué otro espacio puede desarrollarse el espíritu de un niño? 

Desde entonces, no he dejado de sentir cada día que en la escuela se mira a los niños a los ojos, se les escucha y se les tiene en cuenta: como niños. Porque no hay ni buenos ni malos niños, sino niños a los que a veces se les pide lo que no pueden dar. 

Ya hace muchos “Mayos” soleados desde aquella primera vez, pero lo que no ha cambiado nunca es la confianza de que mis hijos están en un buen lugar. Crecen y creen en lo que aprenden, se implican… desean… y eso es algo, el deseo, que debemos conservar a toda costa. 

Carlos García (Papá De Diego y Bruno)

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